Jorge Figueroa: el maestro de la luz

Con más de 50 años de trayectoria en el mercado de la arquitectura de lujo, Jorge Figueroa junto a su equipo, han logrado sorprender y cumplir con los más altos estándares profesionales para y con sus clientes.




Amante acérrimo de su profesión, este ‘maestro de la luz’ fue el encargado de dar vida al proyecto Candelaria, un lujoso edificio de 5 pisos con sólo 27 departamentos extraordinarios y de diseño único.


Para conocer más de su historia y trayectoria como arquitecto, los invitamos a leer la siguiente entrevista.


¿Nos podrías contar cuándo decidiste que te querías dedicar a la arquitectura?


¡Qué buena pregunta! Desde que tuve alrededor de 7 años más o menos. Parece una locura pero es cierto. Todo comenzó cuando mi abuela le regaló a cada uno de sus hijos un departamento en verde ubicado en Cerro Castillo, Viña del Mar. Y bueno, para acompañar a mis padres, íbamos a ver la obra y nos recibía el arquitecto Enrique Concha Gana -padre del gran decorador-. Él siempre nos esperaba abajo una vez al mes con los planos para mostrar los avances y luego nos invitaba a su casa a almorzar -o mis padres lo invitaban a almorzar a él-. Ya a la tercera vez, yo dije ‘quiero ser como él’ y, desde ese preciso momento, me puse a dibujar planos en mi casa y no paré nunca más. Así estoy hasta ahora...55 años después.


¡Qué linda historia, Jorge! Y bueno, cuando fuiste creciendo ese amor se convirtió en tu profesión. Bajo esa línea, ¿recuerdas cuál fue el primer proyecto que realizaste como arquitecto? ¿podrías contarnos en qué consistió y cómo se llevó a cabo?


¡Claro! Lo recuerdo como si fuera ayer. Recién recibido -cuando tenía unos 24 o 25 años- me encargaron una remodelación de una casa icónica en Zapallar que todavía existe y de seguro seguirá existiendo. Esta casa, que actualmente es de Sergio Echenique, era la que originalmente le había encargado Don Matías Errázuriz a Le Corbusier en el año 29’ y que incluso aparece en los libros de este famoso arquitecto suizo como la “Maison Errázuriz au Chili”. Sin duda esta experiencia fue muy entretenida y aprendí muchísimo, porque me tocó apoyar harto la obra.


Y hoy, en tu trabajo diario como arquitecto, ¿qué es lo que más te gusta y lo que menos?


Lo que menos, por lejos, es la tramitación de los permisos. Como no tengo muchas habilidades para eso, me cuesta. Pero gracias a mi equipo, todos nos apoyamos y hacemos que el trabajo sea más ameno. Y bueno, lo que más me gusta, pues todo lo demás. Creo que la partida de un proyecto es lo que más me encanta de mi profesión. Tener la hoja en blanco, ir a pararme a un lugar y planificar qué es lo que se puede hacer ahí, es lo que más me apasiona.


Ya divagando más en tu trayectoria como arquitecto, tus proyectos de antes, ¿tienen relación con los de ahora?


Mucha relación. Hay un atributo bastante frecuente que siempre buscamos alcanzar: la luz. Esta energía ha sido, desde siempre, la principal herramienta que yo tengo para hacer lo que quiero. Eso no ha cambiado. Siempre persigo los espacios que emocionen y que den ganas de estar ahí gracias a la luminosidad que aportan. Eso es muy motivante.


Y, a tu juicio, ¿cuáles son los grandes desafíos que enfrenta la arquitectura de hoy?


Hemos visto fuertemente el mundo cambiar en estos meses y, de las cosas interesantes que pasan es que, como arquitectos, debemos de estar atentos para dar respuestas a esos cambios. Hoy, el tema del trabajo a distancia, implicará una serie de cambios que tendrán que adoptar las ciudades y la arquitectura de todos los días.


Creo que, en temas de espacio, un gran desafío será velar por los de carácter multifuncional, ya que actualmente, con todo lo que está pasando, es inconcebible estar en espacios estáticos. Los espacios deben ser versátiles siempre y, un claro ejemplo de eso, es Candelaria.


Qué bueno que lo mencionas, porque específicamente respecto de tu trabajo con el proyecto Candelaria, se ve que la arquitectura de éste se basa en la luz, la amplitud y la elegancia de materiales. ¿Esto lo buscas siempre en tus proyectos? ¿Es tu sello de distinción?


Si, completamente. Es un sello fundamental en mi trabajo y en el de mi oficina, que tiene una mayor importancia dado este preciso encargo. Candelaria está ubicado en un terreno que tenía una casa diseñada por Jaime Sanfuentes, un gran arquitecto que admiro. Él, había hecho esa casa en el 86’ y para mí, tenía mucho interés en el plano arquitectónico. De hecho, para desarrollar este proyecto, yo me basé mucho en la casa anterior, porque me importa muchísimo generar una relación bonita y directa con la obra existente. Claramente esto es por un lado tremendamente desafiante, pero por otro muy satisfactorio como arquitecto.


Ahora bien, refiriéndonos a la arquitectura del proyecto per se, ¿cuál es para ti el sello distintivo de Candelaria?


La luz. Sí o sí. El patio central es muy importante y lo entretenido es que los departamentos son muy diferentes.Todos son distintos con doble altura y con situaciones muy interesantes y poco habituales.


Entonces, ¿cuáles crees que son las bondades que aporta la doble altura al proyecto completo?


Si nos referimos sólo a la doble altura, creo que la gran bondad que tiene es que permite que entre más luz, por ende mejora la calidad de vida. La altura que se propone en este proyecto es completamente inusual, sobre todo para un departamento de ese tamaño. Es increíble cómo uno puede conciliar la felicidad en cosas tan inmateriales como lo son los espacios y la luz.


Ahora, más que la doble altura, yo creo que la excelentísima bondad es que está ubicado en el mejor barrio de la mejor comuna que hay para vivir en Santiago. Esto es lujo, sí o sí. ¿Se puede tener lujo en un departamento de 1 dormitorio? Claro que sí y eso dependerá de los materiales, de la iluminación y del espacio. Y eso es Candelaria. En Candelaria, los departamentos que son más pequeños, son los que tienen mejores espacios. Espacios más amplios, grandes que permiten realmente generar una propuesta que aporte a la ciudad y a la comunidad. Para nosotros fue increíble diseñar y poder llevarlo a cabo.


¿Crees que las principales tendencias arquitectónicas puestas en juego en Candelaria seguirán predominando en tus proyectos los próximos años a nivel país?


Yo soy bien poco de seguir las tendencias y la moda. Creo que las tendencias uno las puede ver más bien en los colores. A nosotros, como oficina, nos interesa la versatilidad, el cambio, la diferencia que puede haber entre un piso y otro. Nos carga repetir. Me gusta la innovación. En la oficina nos encanta hacer proyectos que primero nos sorprendan a nosotros.


Y bueno, para terminar, ¿qué elementos crees que serán importantes de cara al futuro en materia arquitectónica?


Yo creo que algo interesante que ha pasado con los años es la importancia que tiene el medioambiente en cada proyecto. Nosotros estamos haciendo edificios que se preocupan del tema, que tienen cosas interesantes que proponer al respecto. No son pasivos frente al medio ambiente y nos interesa que los proyectos sean buenos vecinos con la comunidad y el planeta. Creo que este elemento se debe poner siempre en la mesa, sobre todo en la partida de cualquier proyecto.