Repensando la manera de habitar

Cientos de cambios forzados provocados por la pandemia nos hicieron replantearnos la forma de vivir, tanto individual como colectivamente. ¿Qué necesidades se vieron afectadas y cuáles son las tendencias que se asoman? Acá te lo contamos.


Espacios integrados que se adaptan a tus necesidades


A dos años y medio desde que se inició la pandemia, podemos afirmar con certeza de que no hubo ámbito de la vida que no se viera rotundamente afectado. Nuestra rutina, la forma de trabajar, de comprar, de relacionarnos, comunicarnos y tantas otras cambiaron para siempre y hoy nos encontramos construyendo una nueva realidad entre lo que conocíamos hasta entonces y las nuevas formas que tuvimos que adoptar.


Considerando las cuarentenas como el eje central de todos los cambios anteriormente mencionados, los espacios habitacionales se convirtieron en motivo de discusión y, como consecuencia, hubo que repensar la practicidad, los metros cuadrados y los espacios para hacerlos más eficientes.


Para Óscar Reyes, Jefe de Arquitectura de P+A: “Es evidente que los efectos de la pandemia superan su naturaleza biológica. El Coronavirus más que una enfermedad, se ha construido como un fenómeno socio-cultural que no sólo ha resignificado nuestra relación con los espacios, sino con todo lo que rodea a nuestra existencia. En ese sentido, el espacio de la vivienda se resignifica a través de nuevos ritos que le plantean nuevas necesidades, hoy requerimos espacios que nos permitan vivir y teletrabajar, aguantar confinamientos sin sentirnos prisioneros”.

En esa línea – y aunque todavía nos queda camino de pandemia por recorrer- ya se visualizan cambios a partir de las necesidades que surgieron de manera urgente en los dos últimos años. A continuación, las principales tendencias que se avecinan y que tienen como eje central mejorar la calidad de vida de las personas.


Espacios para vivir y para el esparcimiento


1. Espacios integrados: Se busca optimizar el hogar mediante el diseño y uso de espacios interiores integrados más amplios, que cumplan distintos propósitos durante el día, según las necesidades de quiénes ahí habitan.


2. Vida de barrio: Si bien la pérdida de tiempo en traslados y la mala calidad de vida eran preocupaciones antes de que la pandemia comenzara, durante el encierro este problema se evidenció, siendo cada vez más necesario poder contar con todas las comodidades a una corta distancia a pie, en bicicleta o en transporte público.

Un diseño urbano sostenible que considere estos puntos fomenta la descentralización y la economía local. Este concepto adquirió fuerza en la década de 1900 y volvió hace un par de años, cuando la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, se convirtió en una férrea defensora de “la ciudad de 15 minutos”, en la que plantea que todo lo necesario debería no tomarnos más de esa cantidad de tiempo.


3. Migración de la ciudad: El espacio y la falta de éste fue uno de los grandes temas que surgieron en la pandemia. Las ciudades con mucha densidad poblacional y pocos metros cuadrados por habitantes se vieron afectadas y gracias a la posibilidad de poder realizar trabajo de manera remota, hubo un gran éxodo hacia lugares con más espacio para habitar.


4. Mayor preocupación por la eficiencia energética: La crisis hídrica sumada al alto consumo de energía durante las cuarentenas evidenció la necesidad de mejores soluciones energéticas como el aislamiento térmico, el uso de electrodomésticos de bajo consumo y nuevos artefactos de uso diario para el ahorro de agua.


5. Uso de materiales sostenibles: La industria de la construcción tiene un innegable impacto en los ecosistemas debido a la enorme cantidad de residuos no reciclables que deja. La elección de materiales reutilizables y menos abrasivos para el medio ambiente ya no es un lujo que se puedan dar, sino un desde a la hora de construir.


Adaptándonos a las nuevas necesidades


En P+A actualmente estamos incorporando este nuevo estándar de diseño en todos nuestros proyectos de Santiago y potenciando sistemáticamente los espacios de ocio para mejorar la calidad de vida de sus habitantes con o sin confinamiento. Adicionalmente, a través de nuestros proyectos en la V región buscamos ser una alternativa real para las personas que no solo buscan una segunda vivienda, sino que se aventuran a vivir fuera de Santiago sin dejar de trabajar y depender de los servicios que entrega una capital.


Este proceso de adaptación ha significado un gran desafío para nuestro equipo de arquitectura. “Muchas veces la velocidad de los cambios supera nuestra capacidad de reacción de diseñadores, por lo tanto, el mayor desafío para nuestra disciplina es estar muy atentos para que nuestros proyectos no desatiendan las demandas de su tiempo” asegura Óscar Reyes.


Sin duda, la pandemia ha sido también una instancia de reflexión para todos, incluso para revisar en cómo llevamos a cabo nuestro proceso de diseño con el equipo de Arquitectura e Interiorismo. “Personalmente creo que la pandemia ha sido bastante clara en demostrar que para construir soluciones es necesario el trabajo en conjunto con el otro. En ese sentido, para construir respuestas más robustas, tratamos de conciliar en nuestros diseños la mirada que cada uno de los integrantes del equipo tiene sobre los problemas. Esta podría ser entendida como una lección de la pandemia al diseño más individualista al cual estamos acostumbrados. La estrategia del diseño de “rebaño” puede permitirnos responder más acertadamente a las exigencias de nuestro tiempo, que no sólo tienen que ver con una pandemia, sino con la complejidad de nuevos desafíos, como atender la electromovilidad del mundo; la responsabilidad medioambiental de la construcción; la escasez hídrica de nuestro país o simplemente con la tecnologización de la vida”, finaliza Óscar.



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